HOME
BEATLES 62
THE HOLLIES
THE BYRDS
NOTICIAS
ARTÍCULOS
HOLLIES EN ESPAÑA
ROGER McGUINN
e-mail

                                         LOS HOLLIES EN ESPAÑA

    TRAJES BLANCOS, PLAZAS DE TOROS Y UNA MISTERIOSA SUSPENSIÓN

Fernando López Chaurri

Durante los años  sesenta Los Hollies  fueron el tercer grupo más popular en In-glaterra,  tras  Beatles y Rolling Stones. Esa  popularidad llegó  hasta España en medio de la admiración  que la juventud  sentía hacia todo aquello  que venía de Inglaterra en el campo de la  moda en general y especialmente en el de la músi- ca. La prueba de ello es que todos sus singles y Lps fueron publicados en nues- tro país con  regularidad e incluso  Los Hollies l legaron a  ser  portada de FANS, una de las revistas musicales españolas más importantes de los años 60. Algunas  canciones  de Los Hollies  alcanzaron bastante notoriedad en la versión original  del  quinteto  de  Manchester, como  ocurrió  con  “Bus Stop” o “Carrie Anne”, mientras  que otros temas  suyos  fueron versioneados en castellano por grupos españoles, en una prueba más de su popularidad. Tales fueron los casos de  “Have  you  ever  loved  somebody”,  transformada  en “¿Has amado alguna vez?” por el conjunto granadino  Los Ángeles, de “Here I Go Again” que  Micky y los Tonys  convirtieron en “Vuelvo otra vez” o de “Jennifer Eccles”, versioneada (sin cambio de título) por Los Mustang.
Pero a pesar de la fama que Los Hollies consiguieron en España, tan sólo actua- ron dos veces en nuestro país, la  primera de  ellas en 1969, ¡más  de seis  años después de que publicaran su primer disco! Y es que, en general, Los Hollies tu- vieron más éxito y se prodigaron más en directo por los países del centro y nor- te de Europa que por los del sur. De hecho, Alemania fue una especie de segun- da casa para ellos y  sus actuaciones por  los países nórdicos,  Bélgica,  Suiza o Dinamarca  fueron  recurrentes. Por  lo  que  respecta  a Estados Unidos, fue un país que inicialmente  se les resistió (su primera visita  tuvo lugar en 1965) pero finalmente  consiguieron  conquistarlo  a raíz del éxito  que  obtuvieron con “Bus Stop” en 1966.

En la  tarde  del 13 de agosto de 1969  llegaron  al  aeropuerto de Palma de Mallorca, en vuelo pro- cedente  de Londres, tres de los componentes de Los  Hollies, Bo- bby Elliot (batería),Bernie Calvert (bajo  y  teclados)  y  Terry Syl- vester  (guitarra  rítmica),  para ofrecer la que iba a ser la prime- ra  actuación  de  Los Hollies  en suelo español. Esa  mismo noche se unió al  grupo  Tony Hicks,  el guitarra  solista,  que  venía  directamente  de  unas  vacaciones  en Niza. Allan Clarke, el cantante, apuró aún más y llegó a Palma, también procedente de Lon- dres, el día 14 de agosto, ya que prefirió estar el mayor tiempo  posible  junto a su mujer, Jennifer, que estaba embarazada de su segundo hijo. Al  frente  de  la expedición  vino  el  manager que  Los Hollies  tenían  en  aquella  época,  Robin Britten. Una de las primeras cosas que dijeron a su llegada a Palma fue que iban a gastar  una  buena  parte del dinero que llevaban en cerveza bien fría, porque hacía un calor tremendo.

Cuando  Los  Hollies  llegaron  a  Palma,  tan  sólo habían transcurrido  ocho  meses desde que Graham Nash aban- donara  el grupo  para  formar Crosby, Stills and Nash. En su lugar se  había incorporado Terry Sylvester, proceden- te de  Los Swinging Blue Jeans. Durante los primeros me- ses de  1969  Los  Hollies consiguieron reponerse  de una pérdida tan relevante como la de Graham Nash alcanzan- do  el  tercer  puesto  en las listas de éxitos tanto con el single  “Sorry  Suzanne”  como  con  el  controvertido  Lp Hollies Sing Dylan..
Aunque Los Hollies ya habían estado de vacaciones hacía unos  años  en Mallorca,  nunca  habían venido  a tocar a España. Hubo  algún  intento  de traerlos a Madrid pero al final no se llegó a alcanzar un  acuerdo para que vinieran, así que Palma de Mallorca  acabó  siendo  el sitio  elegido para su presentación en nuestro país. Y dentro de Palma el local para actuar no podía  ser  otro  que la  mítica discoteca Barbarela, por donde desfilaron algunas de las figuras estelares del panorama musical internacional de los años sesenta.

En Barbarela tocaron Los Hollies el 15 de  agosto  de 1969 en  doble  sesión (tarde y noche), ataviados  con unos singulares  trajes  blancos que  solían lucir en las  actuaciones  de esa épo-ca. Eran  los  mismos  trajes  con  los que  habían  aparecido  en la portada del  álbum Hollies Sing Dylan y  de los que  el  “inconformista”  Graham Nash pretendió distanciarse  años  después (aunque también llegó a vestir su tra- je blanco durante  los  últimos  meses de su estancia en Los Hollies) cuando manifestó  que “cuando  uno  está en un  grupo y  los otros cuatro se ponen un traje blanco, tu no puedes decir ¡bueno yo me pondré un traje verde!”
Las actuaciones que Los Hollies  ofrecieron en Barbarela  fueron extraordinarias. En un artículo aparecido en el Diario de Mallorca, bajo el título de “THE HOLLIES: ÉXITO” podía leerse: “Llenazos en Barbarela con  motivo  de  la presentación de Los Hollies....Suenan en  la  realidad  igual que en sus discos, amen de  que son unos showmen consumados.”

Meses más  tarde de su actuación en Palma de Mallorca, una  fotografía tomada durante el concierto  de Los Hollies  en Barbarela sir- vió de  portada  para la edición española del single  “He  Ain’t  Heavy, He´s  My Brother”, editado en español como “El no pesa...es mi hermano”. Precisamente, en una  entrevista que  les  hicieron a su llegada a Palma y que también  publicó  el Diario  de  Mallorca, Los Hollies hicieron referencia a esta canción sin mencionar  su  título:  “Ahora  esperamos la acogida de nuestro nuevo disco, con nuevo estilo, basado en la balada”. “He  Ain’t Hea-vy,  He´s  My  Brother” se publicó en Ingla- terra al mes siguiente, en septiembre de 1969.

Casi dos años después, en julio de 1971,  Los Hollies volvieron  a  actuar  en España. En ese intervalo de tiempo,  los  prolíficos Hollies fueron capaces de pu- blicar tres  nuevos LPs: Hollies Sing Hollies,  en  res- puesta a los que  les criticaron  por  el album Hollies Sing DylanConfessions Of The Mind, producido  por John  Burgess  (Manfred Mann, Peter and Gordon)  y el magnífico Distant Light. Además  habían publicado otros cuatro singles, con  canciones  no incluidas en los álbumes mencionados. El cuarto de esos singles, “Hey Willy”,  acababa  de  ser publicado  en  España por  el  sello Ariola,  coincidiendo  con  el regreso de Los Hollies a nuestro país.
Como ya se  ha comentado, este regreso tuvo lugar en julio  de 1971 y en esta ocasión Los Hollies vinie- ron encabezando el  cartel del POP  FESTIVAL 71 en el que también  figuraban  Christie (trío inglés que había conseguido dos grandes éxitos  con  sus canciones  “Yellow River” y  “San Bernardino”) y la cantante de origen  norteamericano,  aunque  afincada en Inglaterra, Julie Felix. Estaba pre- visto que ofrecieran dos conciertos  en España, el primero  en la  plaza de toros de Benidorm  y el segundo  en la plaza  de toros de  Ibiza. Este último no llegó a tener lugar.
Ambos  conciertos estaban  organizados por unos promotores  ingleses, Lubmen and Co., junto con empresarios  españoles, con unos precios  de  las localidades que  oscilaban  entre  las  300  y  las  425 pesetas. A su llegada a Alicante, Los Hollies  se  alojaron en el  hotel  Montiboli de Villajoyosa. En el propio hotel ofre- cieron una rueda de prensa el  día 20 de julio de 1971, víspera  de  su concierto de Benidorm.  En dicha rueda de prensa,  donde  llamó la atención la escasez de periodistas y la abundancia de whisky que se consumió durante la misma, el ba- tería de Los Hollies, Bobby Elliot, se erigió en portavoz del grupo. Las  preguntas fueron las típicas de esta situaciones: 

P- ¿Es la primera vez que actuáis en España?

R- La primera en la península. Hace ya dos años que lo hicimos en Mallorca.

P- ¿Cuántos discos habéis grabado?

R- En los siete años que llevamos actuando, veintidós.

P- ¿Es mayor el beneficio que obtenéis por las grabaciones o actuando en direc-    to?

R- Nunca me he parado a pensarlo, pero ganamos bastante por ambos concep-    tos. Nos podemos considerar muy afortunados.

La actuación  del  21  de  julio en la plaza de toros de Benidorm transcurrió  con  normalidad. Los  problemas llegaron un par de días después. El viernes 23 de julio iba a  tener  lugar el concierto en la plaza de toros de Ibiza, con  el  mismo cartel que en Benidorm. Los días previos la  isla  había sido inundada de carteles anun- ciando el concierto y la expectación era máxima. Poco antes  de la hora prevista para el inicio del con- cierto, las nueve  y  media  de la noche, la plaza pre- sentaba un aspecto extraordinario. Se  había vendido el aforo completo, 8.000 localidades, pero a las nueve y cuarto los  organizadores se  vieron obligados a co- municar  que  el  show  quedaba  suspendido,  con  el consiguiente revuelo entre el público asistente, al que hubo que devolver el im- porte de las localidades.
Cuentan las crónicas de la época que  uno de los empresarios españoles organi-zadores del concierto deambulaba por el backstage con las manos  en la cabeza diciendo a todo el que quisiera escucharle que aquella suspensión le iba a supo- ner una pérdida de tres millones de pesetas. Al parecer los artistas participantes en el  show ya  habían cobrado por anticipado y no  existía ninguna  clausula en los  contratos  que  les obligara a reintegrar el  importe total o parcialmente por motivo de una suspensión. A pesar de  las quejas de los artistas que insistían en actuar, varios  trabajadores  empezaron a desmontar las plataformas que se ha- bían  levantado  como  escenario  y  los equipos de sonido e instrumental de los grupos que iban a participar en el espectáculo sufrieron diversos desperfectos.
Robin Britten, que continuaba siendo el manager de Los Hollies, estaba realmen- te indignado ya que  no entendía nada y se despachó a gusto en algunas decla-raciones a la  prensa  inglesa: “Habíamos tocado días antes en Benidorm sin nin- gún problema. De repente nos encontramos con  esta absurda  situación porque un agente local ha cambiado aparentemente de opinión en el último minuto. To-davía no hemos recibido una explicación oficial. Como consecuencia de esto es-toy absolutamente decidido a que no volvamos a pisar España nunca más.”. Dicho y  hecho.  Los Hollies no  volvieron a actuar en España. Robbin Britten fue manager de Los Hollies hasta 1981 y falleció en 1989.
Las difusas  explicaciones de  la suspensión que se dieron en aquellos momentos fueron fundamentalmente  que los contratos de trabajo no estaban en regla. In- cluso hoy en día aún nadie parecía poder dar una respuesta exacta  a que  es lo que ocurrió. Así que  ha habido  que recurrir a diversos archivos para saber cual fue la causa.
El origen del problema  estuvo en  que la legislación  de Reino Unido impedía que los músicos españoles  pudieran trabajar  profesionalmente en Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia o Gales. La postura  de  los  sindicatos británicos a este res-pecto provocó que la  Asociación  Sindical  de Músicos Españoles (ASME) adop- tará una medida recíproca, impidiendo que  los músicos ingleses pudieran actuar en  España.  Eso  explicaría  porqué se  suspendió  el  concierto  de  Ibiza, pero ¿porqué no  se  suspendió también  el concierto de Benidorm celebrado dos días antes? La explicación está en un telegrama que  el  presidente de ASME envió el miércoles 21 de julio de 1971 al presidente provincial  de Baleares de dicha aso- ciación con el siguiente texto: “Notificamos esa sección provincial ASME adopte enérgicamente  cuantas  medidas causas  legales permita  y  circunstancias re- quiera  prohibiendo  actuación  músicos  nacionalidad inglesa Auditorio Baleares. Este Órgano  central  agrupación  sindical asume responsabilidad tales actuacio- nes amparados en falta reciprocidad reconocida oficialmente sindicato inglés pa- ra con músicos españoles. Cordiales saludos”. Aunque  esta comunicación no iba dirigida explícitamente por el concierto  de Los Hollies, sino  por  un espectáculo que Matt Monro estaba  ofreciendo en el Auditorium de Baleares con músicos in- gleses en esas mismas fechas, no cabe duda de que por extensión  fue la causa de la cancelación del concierto de Los Hollies.
Como ha quedado dicho, Los Hollies no  volvieron a actuar nunca  en España. Ni tan siquiera Graham Nash, que ya no formaba parte de Los Hollies en esa época, actuó  en nuestro país en solitario o con  Crosby  y Stills hasta que,  por fin, en marzo  de este  año realizó una gira por varias ciudades españolas junto a David Crosby.
Los Hollies siguen actuando hoy en día con Tony Hicks y Bobby Elliott en  sus fi-las. Al parecer, a lo largo de este año podrían grabar un nuevo disco, así que no hay  que perder la esperanza de que 34 años después de aquella actuación falli- da en Ibiza Los Hollies vuelvan a actuar a España,... aunque ya nada sería igual.

Artículo publicado originalmente en el nº 71 de la revista Efe Eme (sept/05)


© Fernando López Chaurri – Julio 2005


Top