TRAJES BLANCOS, PLAZAS DE TOROS Y UNA MISTERIOSA SUSPENSIÓN
Fernando López Chaurri
Durante los años sesenta Los Hollies fueron el tercer grupo más popular en In-glaterra, tras Beatles y Rolling Stones. Esa popularidad llegó hasta España en medio de la admiración que la juventud sentía hacia todo aquello que venía de Inglaterra en el campo de la moda en general y especialmente en el de la músi- ca. La prueba de ello es que todos sus singles y Lps fueron publicados en nues- tro país con regularidad e incluso Los Hollies l legaron a ser portada de FANS, una de las revistas musicales españolas más importantes de los años 60. Algunas canciones de Los Hollies alcanzaron bastante notoriedad en la versión original del quinteto de Manchester, como ocurrió con “Bus Stop” o “Carrie Anne”, mientras que otros temas suyos fueron versioneados en castellano por grupos españoles, en una prueba más de su popularidad. Tales fueron los casos de “Have you ever loved somebody”, transformada en “¿Has amado alguna vez?” por el conjunto granadino Los Ángeles, de “Here I Go Again” que Micky y los Tonys convirtieron en “Vuelvo otra vez” o de “Jennifer Eccles”, versioneada (sin cambio de título) por Los Mustang. Pero a pesar de la fama que Los Hollies consiguieron en España, tan sólo actua- ron dos veces en nuestro país, la primera de ellas en 1969, ¡más de seis años después de que publicaran su primer disco! Y es que, en general, Los Hollies tu- vieron más éxito y se prodigaron más en directo por los países del centro y nor- te de Europa que por los del sur. De hecho, Alemania fue una especie de segun- da casa para ellos y sus actuaciones por los países nórdicos, Bélgica, Suiza o Dinamarca fueron recurrentes. Por lo que respecta a Estados Unidos, fue un país que inicialmente se les resistió (su primera visita tuvo lugar en 1965) pero finalmente consiguieron conquistarlo a raíz del éxito que obtuvieron con “Bus Stop” en 1966.
En la tarde del 13 de agosto de 1969 llegaron al aeropuerto de Palma de Mallorca, en vuelo pro- cedente de Londres, tres de los componentes de Los Hollies, Bo- bby Elliot (batería),Bernie Calvert (bajo y teclados) y Terry Syl- vester (guitarra rítmica), para ofrecer la que iba a ser la prime- ra actuación de Los Hollies en suelo español. Esa mismo noche se unió al grupo Tony Hicks, el guitarra solista, que venía directamente de unas vacaciones en Niza. Allan Clarke, el cantante, apuró aún más y llegó a Palma, también procedente de Lon- dres, el día 14 de agosto, ya que prefirió estar el mayor tiempo posible junto a su mujer, Jennifer, que estaba embarazada de su segundo hijo. Al frente de la expedición vino el manager que Los Hollies tenían en aquella época, Robin Britten. Una de las primeras cosas que dijeron a su llegada a Palma fue que iban a gastar una buena parte del dinero que llevaban en cerveza bien fría, porque hacía un calor tremendo.
Cuando Los Hollies llegaron a Palma, tan sólo habían transcurrido ocho meses desde que Graham Nash aban- donara el grupo para formar Crosby, Stills and Nash. En su lugar se había incorporado Terry Sylvester, proceden- te de Los Swinging Blue Jeans. Durante los primeros me- ses de 1969 Los Hollies consiguieron reponerse de una pérdida tan relevante como la de Graham Nash alcanzan- do el tercer puesto en las listas de éxitos tanto con el single “Sorry Suzanne” como con el controvertido Lp Hollies Sing Dylan.. Aunque Los Hollies ya habían estado de vacaciones hacía unos años en Mallorca, nunca habían venido a tocar a España. Hubo algún intento de traerlos a Madrid pero al final no se llegó a alcanzar un acuerdo para que vinieran, así que Palma de Mallorca acabó siendo el sitio elegido para su presentación en nuestro país. Y dentro de Palma el local para actuar no podía ser otro que la mítica discoteca Barbarela, por donde desfilaron algunas de las figuras estelares del panorama musical internacional de los años sesenta.
En Barbarela tocaron Los Hollies el 15 de agosto de 1969 en doble sesión (tarde y noche), ataviados con unos singulares trajes blancos que solían lucir en las actuaciones de esa épo-ca. Eran los mismos trajes con los que habían aparecido en la portada del álbum Hollies Sing Dylan y de los que el “inconformista” Graham Nash pretendió distanciarse años después (aunque también llegó a vestir su tra- je blanco durante los últimos meses de su estancia en Los Hollies) cuando manifestó que “cuando uno está en un grupo y los otros cuatro se ponen un traje blanco, tu no puedes decir ¡bueno yo me pondré un traje verde!” Las actuaciones que Los Hollies ofrecieron en Barbarela fueron extraordinarias. En un artículo aparecido en el Diario de Mallorca, bajo el título de “THE HOLLIES: ÉXITO” podía leerse: “Llenazos en Barbarela con motivo de la presentación de Los Hollies....Suenan en la realidad igual que en sus discos, amen de que son unos showmen consumados.”
Meses más tarde de su actuación en Palma de Mallorca, una fotografía tomada durante el concierto de Los Hollies en Barbarela sir- vió de portada para la edición española del single “He Ain’t Heavy, He´s My Brother”, editado en español como “El no pesa...es mi hermano”. Precisamente, en una entrevista que les hicieron a su llegada a Palma y que también publicó el Diario de Mallorca, Los Hollies hicieron referencia a esta canción sin mencionar su título: “Ahora esperamos la acogida de nuestro nuevo disco, con nuevo estilo, basado en la balada”. “He Ain’t Hea-vy, He´s My Brother” se publicó en Ingla- terra al mes siguiente, en septiembre de 1969.
Casi dos años después, en julio de 1971, Los Hollies volvieron a actuar en España. En ese intervalo de tiempo, los prolíficos Hollies fueron capaces de pu- blicar tres nuevos LPs: Hollies Sing Hollies, en res- puesta a los que les criticaron por el album Hollies Sing Dylan, Confessions Of The Mind, producido por John Burgess (Manfred Mann, Peter and Gordon) y el magnífico Distant Light. Además habían publicado otros cuatro singles, con canciones no incluidas en los álbumes mencionados. El cuarto de esos singles, “Hey Willy”, acababa de ser publicado en España por el sello Ariola, coincidiendo con el regreso de Los Hollies a nuestro país. Como ya se ha comentado, este regreso tuvo lugar en julio de 1971 y en esta ocasión Los Hollies vinie- ron encabezando el cartel del POP FESTIVAL 71 en el que también figuraban Christie (trío inglés que había conseguido dos grandes éxitos con sus canciones “Yellow River” y “San Bernardino”) y la cantante de origen norteamericano, aunque afincada en Inglaterra, Julie Felix. Estaba pre- visto que ofrecieran dos conciertos en España, el primero en la plaza de toros de Benidorm y el segundo en la plaza de toros de Ibiza. Este último no llegó a tener lugar. Ambos conciertos estaban organizados por unos promotores ingleses, Lubmen and Co., junto con empresarios españoles, con unos precios de las localidades que oscilaban entre las 300 y las 425 pesetas. A su llegada a Alicante, Los Hollies se alojaron en el hotel Montiboli de Villajoyosa. En el propio hotel ofre- cieron una rueda de prensa el día 20 de julio de 1971, víspera de su concierto de Benidorm. En dicha rueda de prensa, donde llamó la atención la escasez de periodistas y la abundancia de whisky que se consumió durante la misma, el ba- tería de Los Hollies, Bobby Elliot, se erigió en portavoz del grupo. Las preguntas fueron las típicas de esta situaciones:
P- ¿Es la primera vez que actuáis en España?
R- La primera en la península. Hace ya dos años que lo hicimos en Mallorca.
P- ¿Cuántos discos habéis grabado?
R- En los siete años que llevamos actuando, veintidós.
P- ¿Es mayor el beneficio que obtenéis por las grabaciones o actuando en direc- to?
R- Nunca me he parado a pensarlo, pero ganamos bastante por ambos concep- tos. Nos podemos considerar muy afortunados.
La actuación del 21 de julio en la plaza de toros de Benidorm transcurrió con normalidad. Los problemas llegaron un par de días después. El viernes 23 de julio iba a tener lugar el concierto en la plaza de toros de Ibiza, con el mismo cartel que en Benidorm. Los días previos la isla había sido inundada de carteles anun- ciando el concierto y la expectación era máxima. Poco antes de la hora prevista para el inicio del con- cierto, las nueve y media de la noche, la plaza pre- sentaba un aspecto extraordinario. Se había vendido el aforo completo, 8.000 localidades, pero a las nueve y cuarto los organizadores se vieron obligados a co- municar que el show quedaba suspendido, con el consiguiente revuelo entre el público asistente, al que hubo que devolver el im- porte de las localidades. Cuentan las crónicas de la época que uno de los empresarios españoles organi-zadores del concierto deambulaba por el backstage con las manos en la cabeza diciendo a todo el que quisiera escucharle que aquella suspensión le iba a supo- ner una pérdida de tres millones de pesetas. Al parecer los artistas participantes en el show ya habían cobrado por anticipado y no existía ninguna clausula en los contratos que les obligara a reintegrar el importe total o parcialmente por motivo de una suspensión. A pesar de las quejas de los artistas que insistían en actuar, varios trabajadores empezaron a desmontar las plataformas que se ha- bían levantado como escenario y los equipos de sonido e instrumental de los grupos que iban a participar en el espectáculo sufrieron diversos desperfectos. Robin Britten, que continuaba siendo el manager de Los Hollies, estaba realmen- te indignado ya que no entendía nada y se despachó a gusto en algunas decla-raciones a la prensa inglesa: “Habíamos tocado días antes en Benidorm sin nin- gún problema. De repente nos encontramos con esta absurda situación porque un agente local ha cambiado aparentemente de opinión en el último minuto. To-davía no hemos recibido una explicación oficial. Como consecuencia de esto es-toy absolutamente decidido a que no volvamos a pisar España nunca más.”. Dicho y hecho. Los Hollies no volvieron a actuar en España. Robbin Britten fue manager de Los Hollies hasta 1981 y falleció en 1989. Las difusas explicaciones de la suspensión que se dieron en aquellos momentos fueron fundamentalmente que los contratos de trabajo no estaban en regla. In- cluso hoy en día aún nadie parecía poder dar una respuesta exacta a que es lo que ocurrió. Así que ha habido que recurrir a diversos archivos para saber cual fue la causa. El origen del problema estuvo en que la legislación de Reino Unido impedía que los músicos españoles pudieran trabajar profesionalmente en Inglaterra, Irlanda del Norte, Escocia o Gales. La postura de los sindicatos británicos a este res-pecto provocó que la Asociación Sindical de Músicos Españoles (ASME) adop- tará una medida recíproca, impidiendo que los músicos ingleses pudieran actuar en España. Eso explicaría porqué se suspendió el concierto de Ibiza, pero ¿porqué no se suspendió también el concierto de Benidorm celebrado dos días antes? La explicación está en un telegrama que el presidente de ASME envió el miércoles 21 de julio de 1971 al presidente provincial de Baleares de dicha aso- ciación con el siguiente texto: “Notificamos esa sección provincial ASME adopte enérgicamente cuantas medidas causas legales permita y circunstancias re- quiera prohibiendo actuación músicos nacionalidad inglesa Auditorio Baleares. Este Órgano central agrupación sindical asume responsabilidad tales actuacio- nes amparados en falta reciprocidad reconocida oficialmente sindicato inglés pa- ra con músicos españoles. Cordiales saludos”. Aunque esta comunicación no iba dirigida explícitamente por el concierto de Los Hollies, sino por un espectáculo que Matt Monro estaba ofreciendo en el Auditorium de Baleares con músicos in- gleses en esas mismas fechas, no cabe duda de que por extensión fue la causa de la cancelación del concierto de Los Hollies. Como ha quedado dicho, Los Hollies no volvieron a actuar nunca en España. Ni tan siquiera Graham Nash, que ya no formaba parte de Los Hollies en esa época, actuó en nuestro país en solitario o con Crosby y Stills hasta que, por fin, en marzo de este año realizó una gira por varias ciudades españolas junto a David Crosby. Los Hollies siguen actuando hoy en día con Tony Hicks y Bobby Elliott en sus fi-las. Al parecer, a lo largo de este año podrían grabar un nuevo disco, así que no hay que perder la esperanza de que 34 años después de aquella actuación falli- da en Ibiza Los Hollies vuelvan a actuar a España,... aunque ya nada sería igual.
Artículo publicado originalmente en el nº 71 de la revista Efe Eme (sept/05)