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                          ROGER McGUINN. VOLANDO EN SOLITARIO

   

En 1973, Los Byrds tomaron tierra tras un vuelo que había durado nueve años. Tan sólo la perseverancia de Roger McGuinn y su firme convencimiento de que todo iría bien hicieron posible que aquel grupo por el que desfilaron músicos con mucho talento, pero también con fuertes personalidades, frecuentemente enfrentadas, pudiera existir durante casi una década.

Ese mismo año 1973, McGuinn, el único byrd que permaneció en el grupo desde el principio hasta el final, puso a la venta su primer álbum en solitario (Roger McGuinn). Empezaba así una nueva etapa en la vida de uno de los personajes claves del espectacular panorama musical norteamericano de los años sesenta. Sus intensas vivencias formando parte de Los Byrds ya eran historia. Ahora le tocaba regresar a la casilla de salida; de algún modo era como volver a reencontrarse consigo mismo, con aquel chico que quince años atrás había tomado la decisión de dedicarse a la música.

James Joseph McGuinn III nació en Chicago el 13 de julio de 1942. Sus padres, James y Dorothy, tenían trabajos relacionados con el mundo del periodismo y la publicidad. Cuando el pequeño Jim tenían cinco años, sus padres consiguieron un gran éxito con un libro escrito por ambos, titulado Parents Can’t Win (Los padres no pueden ganar). La familia McGuinn, que poco tiempo después aumentó en número, tras el nacimiento de otro hijo, Brian, se trasladó a Florida y luego a Nueva York, para, finalmente,  recalar de nuevo en Chicago.

Cuando Jim McGuinn tenía 15 años, tomó la firme decisión de dedicarse a la música tras asistir a una sesión en su colegio en la que el cantante Bob Gibson iba relatando historias tradicionales, a la vez que interpretaba algunas melodías con su banjo. Jim se matriculó inmediatamente en la recién inaugurada Old Town School Of Folk Music de su Chicago natal, donde aprendió a tocar la guitarra y el banjo, además de hacerse con un vasto repertorio de música folk. Pronto empezó a deambular por los locales de la ciudad, como el Café Oblique o el Café Roué, intentando ganar unos dólares. Jim actuaba en solitario o en compañía de otros músicos, mientras sus oídos estaban muy atentos, no sólo a la música folk, sino también al rock and roll, estilo ante el que McGuinn, como tantos y tantos jóvenes norteamericanos, sucumbió. Elvis Presley fue entonces, y ha seguido siendo a lo largo de toda su vida, uno de sus grandes referentes.

Un trío folk, llamado Los Limeliters, se fijaron en las habilidades como instrumentista del joven McGuinn y le contrataron para que les acompañara en diversas actuaciones por California en el verano de 1960, además de grabar junto a ellos un álbum en directo (Tonight In Person) que se convirtió en uno de los discos más populares de toda la carrera de Los Limeliters, alcanzando el puesto número 5 en las listas norteamericanas.

Tras su colaboración con Los Limeliters, Jim McGuinn se trasladó hasta San Francisco, intentando labrarse un futuro como músico folk. Allí recibió una llamada para que se incorporara como músico de acompañamiento a The Chad Mitchell Trio, otro de los numerosos grupos que proliferaron en Norteamérica siguiendo la estela dejada por el éxito de Kingston Trio en particular y del revival folk en general. Jim McGuinn estuvo acompañando a The Chad Mitchell Trio durante dos años, lo que le permitió vivir de cerca la explosión folk que se estaba desarrollando en aquellos momentos en el Greenwich Village neoyorquino, recorrer Estados Unidos de costa a costa, además de realizar una gira por Centroamérica y Sudamérica y grabar junto a ellos un par de LPs, (Mighty Day On Campus, 1961 y At The Bitter End, 1962).

La habilidad de McGuinn tocando la guitarra acústica y el banjo tampoco pasó desapercibida para una de las grandes estrellas de la música norteamericana, Bobby Darin, quien le contrató para que le acompañara durante un apartado de sus shows que dedicaba a interpretar canciones con aire folk. Los problemas vocales que aquejaron a Darin a principios de los años sesenta, hicieron que McGuinn tuviera que dedicarse a trabajar como compositor a sueldo en la editora musical propiedad del crooner neoyorquino.

El futuro se presentaba incierto para Jim McGuinn, cuando cuatro jóvenes ingleses que se hacían llamar The Beatles conquistaron Estados Unidos con una canción titulada “I Want To Hold Your Hand” y con una memorable aparición televisiva en el Ed Sullivan Show que ya forma parte de la historia de la música y de la televisión. McGuinn quedó prendado del sonido y la imagen de Los Beatles y enseguida se hizo con una copia de Meet The Beatles, el primer álbum norteamericano del cuarteto de Liverpool. Se aprendió todas las canciones e incorporó a su estilo tradicional las influencias de sus nuevos ídolos, pero el purista público folk de Nueva York no parecía compartir aquellos aires renovadores.

En la primavera de 1964, Jim recibió una llamada desde Los Angeles de su amigo Bob Hippard, comentándole que en el Troubadour, uno de los más afamados locales de música folk de la ciudad, estaban buscando un cantante como telonero de los conciertos que iban a ofrecer en dicho club Roger Miller y Hoyt Axton. McGuinn decidió emigrar a California. Quizás en Los Angeles, una ciudad aparentemente más abierta que Nueva York, podría alcanzar el éxito que perseguía.

Una noche en la que estaba interpretando una canción de Los Beatles con su guitarra acústica en el Folk Den, un espacio dentro del Troubadour, se le acertó un tipo y le preguntó si podía cantar con él. Su nombre era Gene Clark. Así fue como empezó a forjarse la historia del mejor grupo norteamericano de todos los tiempos: Los Byrds.

Poco después se unió a ellos David Crosby, quien les puso en contacto con un productor de Los Angeles llamado Jim Dickson que tenía acceso gratuito a los estudios de grabación World Pacific. McGuinn, Clark y Crosby se bautizaron como Los Jet Set y todas las noches ensayaban y grababan bajo la supervisión de Jim Dickson, quien poco a poco fue dando forma al grupo que tenía en mente. La incorporación de Michael Clarke como batería y de un mandolinista de bluegrass llamado Chris Hillman como bajista, completaron la formación original de Los Byrds.

Uno de los aspectos más característicos del recién formado grupo era el sonido de una guitarra Rickenbacker de doce cuerdas que Jim McGuinn adquirió tras ver como George Harrison tocaba una similar en varias escenas de la película A Hard Day’s Night, un film que marcó a McGuinn y a sus compañeros y que influyó de forma decisiva en la imagen y el estilo de Los Byrds.

Jim Dickson les obligó a que trabajaran en una canción de Bob Dylan titulada “Mr. Tambourine Man” que el cantautor de Duluth aún no había publicado. Aquel tema apareció en abril de 1965 en la cara A del primer single de Los Byrds y con él consiguieron su primer número 1 en Estados Unidos. En la grabación de “Mr. Tambourine Man” tan sólo tocó uno de Los Byrds, Jim McGuinn; el resto fueron músicos de sesión, si bien tanto David Crosby como Gene Clark acompañaron a McGuinn en las voces. McGuinn realizó una excelente interpretación, tanto en el apartado instrumental, donde su Rickenbacker sentó las bases del que sería el sonido característico de Los Byrds, como en el apartado vocal, consiguiendo una entonación a medio camino entre Dylan y Lennon.

Los meses siguientes fueron la locura: fans, prensa, televisión, giras por Estados Unidos, una desastrosa gira por Inglaterra, dos excelentes LPs (Mr. Tambourine Man y Turn! Turn! Turn!) y un segundo número 1 en U.S.A., precisamente gracias a una magistral versión del tema de Pete Seeger “Turn! Turn! Turn!”. Pero Los Byrds no se conformaron con todo esto y, poco antes de que Gene Clark abandonara el grupo por su miedo a volar y por otras múltiples cuestiones, grabaron “Eight Miles High”, una de las obras cumbres de su discografía y de toda la historia del rock. McGuinn tuvo un gran protagonismo en esta nueva gesta, al ejecutar tres extraordinarios riffs con su Rickenbacker en los que se dejaban notar las influencias de John Coltrane y de Ravi Shankar. Ya como cuarteto, la popularidad de Los Byrds fue en descenso, pero no así su creatividad y a Fifth Dimension (1966), un buen álbum, precursor de la psicodelia, le siguieron dos obras maestras, las dos grandes torres gemelas de la discografía de Los Byrds, Younger Than Yesterday (1967) y The Notorious Byrd Brothers (1968).

En 1967, y siguiendo los dictados de un gurú de Indonesia, McGuinn decidió cambiar su verdadero nombre, James, por el de Roger. Cuando The Notorious Byrd Brothers. se puso a la venta, a principios de 1968, David Crosby ya había sido despedido y Michael Clarke había dejado el grupo. Roger McGuinn y Chris Hillman no arrojaron la toalla y tras reclutar como batería a Kevin Kelley, un primo de Hillman, incorporaron al grupo a un tal Gram Parsons. Andaban buscando un teclista y, aunque Gram no lo era, finalmente decidieron que se uniera a ellos, en parte debido a su pasión por el country, pasión compartida por Chris Hillman. Gram tan sólo estuvo unos meses con Los Byrds, pero en ese tiempo fue capaz de reorientar la carrera de un grupo que entonces se encontraba sin rumbo. Sus influencias quedaron plasmadas en un excelente álbum, Sweetheart Of The Rodeo (1968), que sentó las bases de lo que posteriormente se denominaría country rock, estilo en cuyo desarrollo jugaron un papel decisivo Los Byrds junto a bandas como Los Flying Burrito Brothers o Poco.

Primero Parsons y, poco después, Hillman abandonaron Los Byrds, precisamente para formar Los Flying Burrito Brothers, mientras Kevin Kelley era sustituido en la batería por Gene Parsons. Una vez más, Roger McGuinn tuvo que armarse de paciencia e imaginación para recomponer el grupo, reclutando a John York como bajista y a un extraordinario guitarrista llamado Clarence White, quien anteriormente ya había colaborado en los tres últimos álbumes de Los Byrds. Para evitar crear más confusión en unos aturdidos fans, incapaces de seguir los cambios en la formación del grupo, teniendo en cuenta la velocidad a la que estos se producían, Roger McGuinn decidió tomar firmemente las riendas y en el siguiente álbum (Dr. Byrds. And Mr. Hyde, 1969), interpretó la voz solita en todas y cada  una de las canciones del LP. Pero los tiempos de vino y rosas se habían esfumado definitivamente y tan sólo la colaboración de Roger McGuinn en la banda sonora de la película Easy Rider, donde también se incluyó otra canción de Los Byrds, permitió que el grupo tuviera una cierta notoriedad en los años finales de la década de los sesenta con la publicación del álbum Ballad Of Easy Rider (1969)

La sustitución como bajista de John York por Skip Battin abrió una etapa de estabilidad en las filas del grupo que acabó configurándose como una potente banda en directo y que publicó tres álbumes en los primeros años setenta, el excelente Untitled (1970), el prescindible Byrdmaniax (1971) y el irregular Farther Along (1971).


A principios de 1973, parecía evidente que la vida de Los Byrds, al menos en su formación de los últimos años, estaba agonizando, pero McGuinn, con la complicidad de los restantes miembros fundadores del grupo, decidió que Los Byrds originales publicaran un nuevo álbum. Se lo tomaron con tranquilidad y, excepto Gene Clark, el resto no aportó al disco ni sus mejores esfuerzos ni sus mejores canciones, por lo que Byrds (1973) resultó ser un disco irregular y en cualquier caso alejado de las expectativas que había generado el reencuentro de los cinco miembros fundadores de Los Byrds. Este fue el punto final a la trayectoria de un grupo legendario.

McGuinn, al igual que sus compañeros, había reservado sus mejores composiciones para él. Era consciente de que Los Byrds, a pesar de sus reiterados esfuerzos por mantener viva la banda, habían agotado las posibilidades de hacer cosas nuevas y, llegados a este punto, lo mejor era iniciar una nueva andadura en solitario. Algunas de las canciones que había ido reservando en los últimos meses, veían ahora la luz en su flamante nuevo álbum en solitario (Roger McGuinn), publicado en julio de 1973. Como no podía ser de otra manera, en el álbum hay múltiples referencias y conexiones con Los Byrds: los tres baterías que intervinieron en las sesiones de grabación, Hal Blaine, John Guerin y Jim Gordon, ya había participado anteriormente en algún disco del grupo, varias canciones estaban compuestas por McGuinn junto a Jacques Levy o Bob Hippard, quienes también habían coescrito anteriormente temas para Los Byrds. En el LP hay incluso un tema, “My New Woman”, en el que participaron los cinco byrds originales, siendo especialmente destacable la colaboración vocal de David Crosby. Uno de las mejores canciones del disco es “I’m So Restless”, el tema con la que se abre el álbum y en el que Bob Dylan colabora tocando la armónica, devolviendo así a McGuinn su ayuda en la grabación del LP Pat Garrett & Billy The Kid. En la letra de esta canción, McGuinn hacer referencia a tres personajes a los que denomina Mr. D, Mr. L y Mr. J, que no son otros sino Dylan, Lennon y Jagger. A pesar de que inicialmente se barajó la posibilidad de que Terry Melcher, antiguo productor de varios álbumes de Los Byrds, se encargara también de la producción de este disco, finalmente, siguiendo los consejos de David Crosby, McGuinn decidió asumir personalmente tal responsabilidad.

El álbum en su conjunto es magnífico, con buenas composiciones, bien ejecutadas y bien producidas y abarcando, además, un amplio rango de estilos, desde el rock al folk, pasando por el country rock, el blues e incluso el surf, estilo que aborda con la ayuda del beach boy Bruce Johnston.

A pesar de todas las bondades del álbum, comercialmente no acabó de funcionar como se esperaba y el número de ejemplares vendidos no llegó a los 50.000, teniéndose que conformar con un discreto puesto 137 en listas.

Durante el segundo semestre de 1973, período en el que murieron dos ex byrds, Clarence White, gran amigo de McGuinn, y Gram Parsons, Roger McGuinn estuvo promocionando en directo su álbum de debut con una banda reunida al efecto a la que bautizó como “Adventures Of Roger McGuinn” y que estaba formada por el teclista Michael Wofford, David Vaught al bajo y John Guerin a la batería.

Siguiendo una vez más las indicaciones de David Crosby, quien en esta época  además de recuperar su amistad con McGuinn había conseguido tener una cierta ascendencia sobre él, Roger decidió disolver su banda de acompañamiento, con la que se había decantado hacia sonidos próximos al jazz rock y, a principios de 1974, inició una larga serie de conciertos en solitario, acompañado tan sólo de su guitarra acústica, su banjo y, como no, su Rickenbacker. Está actividad en directo se simultaneó con la grabación de su segundo álbum en solitario, Peace On You, publicado en agosto e 1974. A pesar de que su disco de debut había sido muy bueno, lo cierto es que, ni el LP, ni ninguno de los temas incluidos en el mismo, había conseguido el más mínimo éxito. A McGuinn aquello no le quitaba el sueño. Obviamente, prefería tener éxito, aunque fuera de vez en cuando, porque sabía que eso le permitiría seguir grabando lo que quisiera sin presiones, pero no era algo que buscara de forma obsesiva. Sin embargo, algunos ejecutivos de Columbia se empezaban a poner nerviosos y prefirieron que la producción de este segundo disco no la hiciera McGuinn sino Bill Halverson, quien anteriormente había trabajado, por ejemplo, con Crosby, Stills and Nash. La discográfica entendía que podría ser una excelente ayuda para que el álbum, o al menos alguna de las canciones extraídas del mismo, llegaran a la parte alta de las listas de éxitos. Para la grabación del LP, McGuinn se rodeó de excelentes músicos, contando además con la colaboración en diversos temas de Tommy Tedesco, Dan Fogelberg, Al Kooper o los ex Turtles Mark Volman y Howard Kaylan (Flo and Eddie). Una parte sustancial de los temas que se grabaron estaban compuestos, nuevamente, por Roger McGuinn y Jacques Levy. A pesar de todo el despliegue de medios, el resultado final fue claramente inferior al del disco de debut de McGuinn, quizás no tanto por la calidad de las canciones, sino, probablemente, porque el sonido resulta forzado; se percibe que se persiguen resultados comerciales y se hace en detrimento de la espontaneidad, de la frescura. El álbum, no obstante, contiene buenas canciones, “Same Old Song”, “Gate Of Horn”, “(Please Not) One More Time” o “Peace On You”. En este último tema, compuesto por Charlie Rich, y con el que se abre el álbum, se centraron todas las esperanzas de conseguir un éxito comercial que finalmente no llegó, si bien es cierto que en las listas de álbumes, Peace On You escaló hasta la posición 92, claramente por encima del puesto conseguido por su predecesor.

La banda que McGuinn reclutó para la promoción de Peace On You estuvo formada por músicos procedentes del country rock: Richard Bowden a la guitarra, Steve Love al bajo, David Lovelace a los teclados y Greg Ataway a la batería. Estos mismos músicos son los que colaboraron con McGuinn en la grabación de su tercer LP, titulado Roger McGuinn & Band., quizás el peor LP de toda su discografía. Preocupado por la mala marcha de sus finanzas y cada vez más condicionado por su adicción a la cocaína, Roger McGuinn no atravesaba por su mejor época como compositor y tan sólo cuatro temas del álbum llevaban su firma y encima dos de ellos estaban rescatados de su etapa con Los Byrds: “Lover Of The Bayou”, publicado originalmente en Untitled y “Born To Rock And Roll”, que inicialmente apareció  en el álbum Byrds. También se incluyó en el LP una versión del tema de Dylan “Knockin' On Heaven's Door”.

Roger McGuinn And Band, publicado en junio de 1975, recibió muy malas críticas y terminó siendo un fracaso comercial (puesto 165 en listas). El propio McGuinn reconoció que era uno de sus peores trabajos hasta la fecha, al haberse grabado en una época en la que su cabeza más que en el estudio de grabación estaba en otros temas: sus problemas financieros, su adicción a las drogas o el divorcio de Linda, su tercera mujer.

El mundo alrededor de McGuinn parecía empezar a desmoronarse cuando una noche, mientras tomaba unas copas en el Botton Line de Nueva York, se encontró con Bob Dylan, quien le ofreció la posibilidad de que se uniera a él en una gira que iba realizar por Estados Unidos, llamada Rolling Thunder Revue. McGuinn aceptó el ofrecimiento de Dylan y durante las dos partes de la gira (otoño de 1975 y primavera de 1976), McGuinn vivió una de las mejores etapas de su vida. Una experiencia de la que recuerda especialmente el compañerismo que se vivió entre los músicos. Allí estaban, entre otros, además de Dylan, Joan Baez, Ramblin' Jack Elliott, Kinky Friedman o Bob Neuwirth.

Roger McGuinn grabó entre medias de las dos tandas de la gira uno de sus mejores álbumes en solitario, Cardiff Rose, acompañado por varios músicos que también estaban participando en la Rolling Thunder Revue: Mick Ronson, que además se encargó de producir el álbum, el guitarrista David Mansfield, Rob Stoner al bajo, y Howie Wyeth a la batería. Siete de los nueve temas incluidos en el LP llevaban la firma de McGuinn, algunos de ellos junto a Jacques Levy, y también rescató para la ocasión un viejo tema tradicional, “Pretty Polly”, que Los Byrds habían grabado durante las sesiones de Sweetheart Of The Rodeo, aunque finalmente no fue incluido en el álbum.

Cardiff Rose, publicado en mayo de 1976, tiene un excelente sonido, con un aire más rockero que la mayoría de los discos de McGuinn, además de incorporar magníficas  baladas e incursiones en el bluegrass. A pesar de sus méritos y de la gran aceptación que tuvo entre la crítica especializada, Cardiff Rose ni tan siquiera entró en listas.

McGuinn decidió bautizar al grupo de acompañamiento que formó para promocionar Cardiff Rose, como los Thunderbyrd y actuó junto a ellos por Estados Unidos e Inglaterra durante la segunda mitad de 1976, pero no estaba contento con el sonido del grupo y reestructuró la banda, que pasó a denominarse Thunderbyrd II, presentando la siguiente formación: Rick Vito a la guitarra, Charlie Harrison al bajo y Greg Thomas a la batería. Con estos músicos, McGuinn inició la grabación de un nuevo álbum, el cual vería la luz en marzo de 1977 con el título de Thunderbyrd. En este nuevo disco convivían varias canciones originales de McGuinn, en algún caso compuestas junto a Jacques Levy, con versiones de temas de otros artistas como “Golden Loom” de Bob Dylan, “All Night Long” de Peter Frampton o “American Girl” de Tom Petty. “American Girl” se publicó como single, pero al igual que ocurrió con el álbum, tuvo una discreta entrada en listas.

En la primavera de 1977, McGuinn y su grupo cruzaron el Atlántico para realizar una serie de actuaciones en Europa. Un avispado promotor de conciertos había contratado en el mismo cartel a Roger McGuinn y Los Thunderbyrd junto a Gene Clark y su Kansas City Southern Band y a Chris Hillman y su grupo. La posibilidad de ver juntos en un mismo escenario a tres de los byrds originales por primera vez en muchos años se hizo realidad en los conciertos ofrecidos en el Hammersmith Odeon de Londres el 30 de abril y el 1 de mayo. Dichas actuaciones fueron grabadas por la BBC y publicadas en 1997 en un álbum titulado Three Byrds Land In London. Una posible reunión de Los Byrds no pudo consolidarse en aquellos momentos, debido a los habituales problemas de Gene Clark con el alcohol y a las disputas financieras de Chris Hillman con los promotores de la gira que provocaron el precipitado regreso del ex bajista de Los Byrds a Estados Unidos en mitad de la misma.

Fue en 1977 cuando Roger McGuinn conoció a Camilla, una mujer que le transformó y  que ha estado a su lado desde entonces. Aquel encuentro coincidió casi de forma simultánea con la conversión de McGuinn al cristianismo. La muerte de Elvis Presley, acaecida en agosto de 1977, fue otro de los factores determinantes para que Roger McGuinn decidiera levantar el pie del acelerador. Todas estas circunstancias acabaron por configurar un nuevo McGuinn, quien puso así fin a los excesos de sus últimos años.

Aquel mismo mes de agosto del 77, Roger McGuinn, Gene Clark y Chris Hillman empezaron a sopesar la posibilidad de unirse para grabar un disco y realizar una gira juntos. Roger McGuinn y Gene Clark habían finalizado sus contratos con sus respectivas compañías discográficas, Columbia y RSO, y realizaron juntos algunos conciertos acústicos a finales de 1977, a los que se incorporó Chris Hillman en alguna oportunidad. Finalmente, Hillman también rescindió su contrato con sus sello discográfico (Asylum) y se unió a McGuinn y Clark, iniciando  su andadura como trío en enero de 1978 con un concierto en el Golden Bear de Huntington Beach (California). David Crosby se unió a ellos en un par de ocasiones en sendos conciertos celebrados en San Francisco y en Los Angeles.


A mediados de año, el trío, acompañado por el batería de Poco, George Grantham, realizó una gira por Australia y Nueva Zelanda, tras la que firmaron un contrato con el sello Capitol con el compromiso de publicar seis LPs. El primero de ellos, se tituló simplemente McGuinn, Clark & Hillman. La producción corrió a cargo de Ron y Howard Albert (conocidos como Los Alberts), quienes anteriormente habían producido, entre otros, a Crosby, Stills and Nash. Los Alberts se encargaron de que el sonido de McGuinn, Clark y Hillman fuera lo más contemporáneo posible, evitando cualquier referencia a las que fueron las señas de identidad de Los Byrds. Esta decisión provocó que McGuinn guardara la Rickenbacker en la funda y que cantara lo menos posible. A pesar de estas circunstancias, el disco llegó al puesto 39 en listas y el primer single extraído del LP, “Don't You Write Her Off”, compuesta por Roger McGuinn, también se colocó en el top forty. A pesar del relativo éxito comercial, el álbum no fue bien recibido por los críticos especializados.

El trío continuó con sus actuaciones por Estados Unidos durante las que, de forma esporádica, se les unió Michael Clarke, concretamente en un par de conciertos realizados en abril de 1979. Cualquier esperanza de que Los Byrds volvieran a reunirse volvió a desvanecerse súbitamente, ya que Gene Clark volvió a dar síntomas evidentes de que los viejos demonios, que tanto daño le habían causado a lo largo de los últimos años, habían regresado. Gene tan sólo pudo aportar un par de canciones al  segundo álbum del trío, en cuya portada podía leerse “Roger McGuinn-Chris Hillman-Featuring Gene Clark”. Este segundo LP se publicó en enero de 1980 con el titulo de City, y también fue producido por Los Alberts. A pesar de que el nivel general de este trabajo es superior al del primer LP del trío, con un sonido más próximo al estilo característico de Los Byrds, tan sólo llegó al puesto 136 de las listas de álbumes, y los singles extraídos del mismo, entre los que se encontraba el tema “City”, compuesto por McGuinn y que daba título al álbum, aún corrieron peor suerte.

Roger y Chris, a pesar de la ausencia de Gene Clark, se mantuvieron unidos, compaginando las actuaciones en directo con la grabación de un nuevo disco,  McGuinn/Hillman (Capitol, 1981) El disco fue un fracaso a nivel de crítica y a nivel comercial, por lo que los dos músicos decidieron retomar caminos separados.

Durante la década de los ochenta, McGuinn no publicó ningún otro álbum. Sin contrato discográfico, se centró en realizar actuaciones en directo por Estados Unidos y Europa, normalmente sin grupo de acompañamiento. Camilla, su mujer, fue su única compañía durante la mayor parte de esos conciertos, en los que McGuinn interpretó un repertorio lleno de canciones correspondientes a su época con Los Byrds e incluso, en alguna ocasión, puso en escena una modesta adaptación de Gene Tryp, el musical que escribió junto a Jacques Levy a finales de los años sesenta. De forma esporádica, McGuinn compartió incluso escenario con algunos de sus ex compañeros, como David Crosby en algunos conciertos ofrecidos en 1984, con Gene Clark en 1988 o junto a Skip Battin y Gene Parsons en el verano de 1984, cuando ambos formaban parte de un grupo llamado The Peaceseekers, conjunto que compartió cartel con McGuinn con motivo de una gira europea.

En lo últimos años ochenta, Roger McGuinn colaboró en grabaciones de algunos viejos y nuevos amigos como Vern Gosdin, los Beach Boys, Peter Case, The Nitty Gritty Dirt Band, Elvis Costello o Crowded House y compartió cartel con artistas y grupos tan afines a él como REM, Bob Dylan o Tom Petty.

En el verano de 1988, Roger McGuinn,  Chris Hillman y David Crosby ofrecieron varios conciertos como trío y a finales de ese mismo año comenzaron a emplear el nombre de Los Byrds en respuesta a la utilización que Michael Clarke estaba haciendo en esa época de dicho nombre. Michael había formado una banda con la que recorría habitualmente Estados Unidos y, esporádicamente, Europa, empleando el nombre de su antiguo grupo. Estas desavenencias terminaron dirimiéndose en los tribunales y, para sorpresa de la mayoría, el juez dio la razón a  Michael Clarke, argumentando que Michael llevaba años utilizando el nombre de Los Byrds y nadie había dicho nada hasta entonces.

En 1990, Hillman, McGuinn y Crosby grabaron en Nashville varias canciones para incluirlas en una caja recopilatoria de Los Byrds que se iba a poner a la venta en los meses siguientes.. El trío grabó una versión de “He Was A Friend Of Mine”, un viejo tema que Los Byrds ya habían grabado en 1965, la canción de Julie Gold “From A Distance”, una versión del tema de Dylan “Paths Of Victory” y la composición de Roger McGuinn y Stan Lynch “Love That Never Dies”.

El 16 de enero de 1991, en una ceremonia celebrada en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York, Los Byrds pasaron a formar parte del Rock And Roll Hall Of Fame. Ese día los cinco miembros fundadores de Los Byrds dejaron aparcadas sus diferencias para disfrutar de una velada en la que se reconocía públicamente el gran trabajo que realizaron en los años sesenta y la tremenda influencia que han tenido para las siguientes generaciones. Con Don Henley, componente de Los Eagles, actuando como maestro de ceremonias, Los Byrds subieron al escenario mientras por los altavoces del recinto sonaba “Mr. Tambourine Man”. El primero en hablar fue Roger McGuinn: “Cuando tan sólo era un muchacho y vivía en Chicago, solía escuchar a Elvis Presley en mi transistor. Nunca soñé que un día podría estar en el mismo Hall Of Fame que él, y doy las gracias a Dios por ello”. Con McGuinn al frente, portando su Rickenbacker,  Los Byrds interpretaron “Mr. Tambourine Man”, “Turn! Turn! Turn! y “I’ll Feel A Whole Lot Better”.

La entrada de Los Byrds en el Rock And Roll Hall Of Fame pareció dar nuevos ánimos a Roger McGuinn, quien recientemente había fichado por el sello Arista. Tras casi catorce años sin publicar un disco, McGuinn sorprendió a propios y a extraños con un excelente LP que llevaba por título Back From Rio. En 1967, cuando Jim McGuinn cambió su nombre por el de “Roger”, hubo mucha gente que pensó que Roger era el hermano de Jim. Cuando le preguntaban a McGuinn a donde se había ido su hermano, él bromeaba diciendo que estaba en Río de Janeiro Jim McGuinn volvió y lo hizo de una forma extraordinaria. Back From Rio es un disco excelente, el mejor de Roger McGuinn en su etapa en solitario. El sonido de la Rickenbacker hace que el álbum resplandezca, y lo hace de una forma actual, sin caer en la relectura del estilo byrd. Para la ocasión, McGuinn se hizo acompañar de excelentes músicos compositores y cantantes, entre los que figuraban Elvis Costello, Tom Petty, David Crosby, Chris Hillman, Dave Stewart o Jeff Lynne. En el álbum hay canciones redondas, con un sonido muy próximo al power pop como "Suddenly Blue" o "The Time Has Come”, junto a otros temas en una línea rock más tradicional y a algunas excelentes baladas y medios tiempos. Especialmente destacables son las colaboraciones en la composición y en las voces de Elvis Costello ("You Bowed Down") y Tom Petty ("King Of The Hill"), esta última dedicada a John Phillips, el líder de The Mamas and The Papas, que fue publicada como single. También hay que hacer referencia a "Car Phone”, con una gran interpretación vocal de McGuinn y con alusiones a Los Byrds (riffs tomados de “Eight Miles High”) y a Los Beatles, con la frase final (He blew his mind out in a car) extraída de “A Day In The Life”: Back From Rio llegó al puesto 44 en las listas, una buena posición teniendo en cuenta la ausencia de nuevos discos de McGuinn durante casi década y media

En noviembre de 1992, McGuinn vio como por fin se estrenaba su obra Gene Tryp en el Colgate University Theatre en Hamilton con el título de Just A Season: A Romance Of The Old West. Habían pasado casi veinticinco años desde que McGuinn y Levy, autores de la obra, empezaran a hacer gestiones para estrenarla. El propio McGuinn participó en la representación, cantando y tocando el banjo y la guitarra. Unos meses después, en agosto de 1993, Roger McGuinn intervino en el concierto de celebración del 30 aniversario de la carrera artística de Bob Dylan, donde interpretó “Mr. Tambourine Man” y participó en la versión de “My Back Pages” que se entonó al final del concierto junto a Bob Dylan, Neil Young, Tom Petty, Eric Clapton y George Harrison.

A principios de 1994, McGuinn colaboró en un disco homenaje a Arthur Alexander (Adiós Amigo: A Tribute To Arthur Alexander), extraordinario compositor y cantante de finales de los cincuenta y principios de los sesenta, interpretando para la ocasión una versión de “Anna (Go To Him)”. A finales de ese mismo año, McGuinn participó también en un homenaje a Pete Seeger, interpretando “Turn! Turn! Turn!” ante un selecto público del que formaban parte Hillary Clinton y  Al Gore.

En noviembre de 1996 se publicó el álbum Live From Mars, un LP en directo en el que Roger McGuinn da un repaso a su larga trayectoria como músico, desde los viejos tiempos en los que empezó a recorrer los clubes de Chicago en busca de una oportunidad como cantante folk, con guiños a sus primeras influencias, como por ejemplo una versión del ‘Heartbreak Hotel’ de Elvis Presley, pasando por algunas de sus aventuras pre-byrds, con una interesante revisión de ‘Beach Ball’ y por supuesto dando un repaso exhaustivo a algunos de los momentos álgidos en su brillante etapa como líder de Los Byrds.


A mediados de la década de los noventa, Roger McGuinn puso en marcha un ambicioso proyecto, al que denominó Folk Den, destinado a preservar la música folk norteamericana, comprometiéndose a colgar una canción cada mes en una página web creada al efecto (http://www.ibiblio.org/jimmy/folkden/php/search/). La relación de temas que Roger McGuinn ha colgado en esta página supera los 140 y, entre ellos, figuran algunas viejas canciones que grabó en su día con Los Byrds como “Glory Glory”, “Pretty Polly” o “John Riley”. En 2001, se publicó Treasures From The Folk Den, un CD con 18 canciones y, en noviembre de 2005, diez años después del inicio del proyecto, se puso a la venta una caja recopilatoria (The Folk Den Project 1995-2005) con cuatro CDs en los que se incluyen 100 canciones que McGuinn ha ido incorporado al proyecto desde su creación.

Con anterioridad, en abril de 2004, se publicó el CD Limited Edition, en el que Roger McGuinn incluyó algunas versiones de folk tradicional junto a varias canciones compuestas en colaboración con su mujer Camilla, así como una excelente versión de ‘If I Needed Someone’ de Los Beatles. Durante la gira de promoción de Limited Edition, McGuinn vino a tocar a España, actuando en septiembre de 2004 en la jornada de clausura del festival Azkena Rock en Vitoria-Gasteiz. Dicha actuación ha visto ahora la luz en un CD publicado en marzo de 2007 con el título de LIVE FROM SPAIN. En aquel concierto, y a sí lo refleja el CD que ahora se ha publicado, McGuinn dio un repaso magistral a una buena parte del excelente repertorio de Los Byrds, además de recordar algunos de sus trabajos en solitario, incluyendo “Knockin’ On Heaven’s Door” de Dylan. LIVE FROM SPAIN se ha editado lejos de la parafernalia que suele acompañar a los grandes lanzamientos discográficos y no cuenta con distribución conocida en nuestro país, por lo que quien quiera conseguirlo, lo mejor que puede hacer es acudir directamente a la pagina web de Roger McGuinn (www.ibiblio.org/jimmy/mcguinn/).

Roger McGuinn es uno de los grandes iconos de los años sesenta, época en la que lideró a Los Byrds, probablemente el mejor grupo norteamericano de todos los tiempos. A diferencia de otras grandes estrellas de la época, McGuinn ha sabido mantener los pies en la tierra y ser consciente de que, por encima de los caprichos de la fama, lo importante es que conserva intacta su capacidad de regalar a la gente momentos mágicos gracias a su habilidades como cantante y como guitarrista. Roger McGuinn continúa hoy en día adelante en su empeño por preservar la música folk mientras sigue actuando en solitario por Estados Unidos y, esporádicamente, por Europa, acompañado siempre por el chispeante sonido de su inseparable Rickenbacker. 


Artículo publicado originalmente en el nº 239 de la revista Ruta 66 (jun/07)


© Fernando López Chaurri – Junio 2007

 

 


CONCIERTO DE ROGER McGUINN EN LA SALA JOY ESLAVA (05/06/09)

Pasaban pocos minutos de las nueve de la noche, cuando las aproximadamente 400 personas que estaban presentes anoche en la sala Joy Eslava de Madrid saludaron con grandes aplausos y gritos de júbilo la irrupción en el escenario de Roger McGuinn.

El que fuera líder de los Byrds compareció en escena ataviado completamente de negro, desde el sombrero hasta los zapatos, Rickenbacker en ristre e interpretando “Chimes Of Freedom”. El público quedó rendido desde este primer instante ante un McGuinn que parecía decidido a no dar tregua en estos primeros minutos de concierto, ya que inmediatamente después de terminar con la excelente versión del tema de Dylan, empezó a entonar la pegadiza “Mr. Spaceman”, con la complicidad de los espectadores que le arroparon sin condiciones, coreando el estribillo y dando palmadas.

Pero no era cuestión de alcanzar el cenit en los cinco primeros minutos de concierto, así que McGuinn cambió su Rickenbacker por una Martin también de doce cuerdas, tomó asiento y empezó a desgranar versiones acústicas de un gran número de temas de los Byrds: “Pretty Boy Floyd”, “Drug Store Truck Drivin’ Man”, “You Aint Goin’ Nowhere”, “Chestnut Mare”, “So You Want To Be A Rock and Roll Star” o “Ballad of Easy Rider”. También hizo versiones de temas ajenos como “Well, Well, Well” (Peter, Paul and Mary/Gibson&Camp). Incluso tuvo un entrañable recuerdo para Gene Clark, haciendo mención a como se conocieron en el Troubadour de Los Angeles, e interpretando la que, según sus propias palabras, fue la primera composición McGuinn/Clark, la exquisita “You Showed Me”. A continuación hizo referencia a David Crosby, recordando sus críticas hacia “Mr. Tambourine Man”. McGuinn interpretó dos veces esta canción; primero cantó el estribillo con la guitarra acústica al estilo de Bob Dylan y posteriormente continuó con la Rickenbacker, haciendo mención a como mejoró la canción incorporando el estilo “beatle”. A lo largo de la noche, muchas fueron las referencias al cuarteto de Liverpool, a su influencia y a los parecidos entre su estilo y el folk que McGuinn interpretaba en los primeros años sesenta.

El concierto continuó manteniendo un extraordinario nivel con magníficas interpretaciones de “All I Really Want To Do”,  “My Back Pages”, muy coreada por el público, aunque nos quedamos sin poder disfrutar de su extraordinario sólo de guitarra, y de “Eight Miles High”, incorporando influencias de Andrés Segovia.

Al poco de cumplirse la hora de concierto, Roger McGuinn se despidió agradeciendo al público su actitud. Tras la insistente petición de que volviera al escenario, nos regaló tres joyas: la primera fue “I’ll Feel A Whole Lot Better”, uno de los mejores temas de los Byrds y en el que Gene Clark interpretaba la voz solista, a continuación “Turn!, Turn”, Turn!” (no podía faltar) y, para finalizar, una hermosa balada que lleva por título “May The Road Rise To Meet You”, compuesta por él mismo junto a su mujer Camilla. Con este tema se puso punto final a un maravilloso concierto en el que la magia de Los Byrds estuvo presente de principio a fin.

© Fernando López Chaurri – Junio 2009

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